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La maternidad cambia en todos los sentidos la vida de una mujer. Pasa de pensar a tener como prioridad a su hijo, y aunque en la actualidad las madres no se dedican exclusivamente al hogar y criar a sus hijos, volver a las actividades que hacía antes de la gestación no será lo mismo.


En el estudio ?El embarazo conduce a cambios duraderos en la estructura del cerebro humano?, publicado el 19 de diciembre de 2016 en la revista Nature Neuroscience, se identificaron cambios significativos en la materia gris del cerebro, reduciendo en su volumen en regiones que sustentan la cognición social. Esto indica que durante la gestación las madres se vuelven más empáticas, teniendo mayor habilidad para ponerse en el lugar del otro, anticiparse a las situaciones de peligro y ?leer? la mente del otro.


Al desarrollarse la empatía, también se generan cambios en las emociones, por lo que en la gestación es común escuchar a las futuras madres manifestar que se sienten más sensibles, lloran con mayor facilidad, se irritan con el menor cambio, afectando la relación de la madre con el resto del grupo familiar, especialmente con su pareja.


A todo esto se le suma el mito que dice que durante la gestación, las mujeres no ?deberían llorar? porque eso afecta al bebé. Pero teniendo en cuenta los cambios descritos anteriormente, las madres comienzan a sentirse culpables pues tienen ganas de llorar, pero no quieren afectar a su hijo, generando en ellas una gran confusión que en muchas ocasiones no logran manifestarle a nadie, por miedo a ser juzgadas.


Todas estas emociones combinadas comienzan a generar en la madre ansiedad, depresión y otros síntomas relacionados a su salud mental, los cuales pueden traer consecuencias no solo para ella, sino para el bebé. Cuando se entiende que lo que sienten hace parte del proceso, que es lo esperado debido a los cambios de esta etapa y que esa sensibilidad busca proteger al bebé, es posible bajar los niveles de preocupación. Las emociones cumplen una función adaptativa importante, es necesario dejar de pelear con ellas y darles la importancia que tienen en nuestra salud física y mental.


Buscar espacios donde puedan hablar de lo que sienten sin sentirse juzgadas son importantes para proteger la Salud Mental Materna. No es necesario esperar a tener síntomas de depresión o ansiedad para buscar ayuda profesional. La psicología perinatal acompaña durante la gestación, el parto y el postparto, no solo a la mamá, sino a toda la familia, la cual puede ser un factor protector cuando comprende lo que pasa y evita dar opiniones, que aunque sean con la mejor intención, hacen sentir mal a la mujer que ya se siente extraña.

La salud mental durante la gestación no debería ser lo último en lo que se piensa durante esta etapa. Debemos darle el valor que tiene en los procesos del desarrollo humano.

 


Referencias: Hoekzema, E., Barba-Müller, E., Pozzobon, C. y col. El embarazo conduce a cambios duraderos en la estructura del cerebro humano. Nature Neuroscience 20, 287?296 (2017). https://doi.org/10.1038/nn.4458