Ser madre es un deseo que algunas mujeres tenemos desde muy pequeñas, nuestros juegos estuvieron llenos de muñecos que eran nuestros hijos, y nuestros amigos o primos hicieron el papel de esposo, formando familias perfectas. Cuando crecimos nos dimos cuenta que ese solo era un juego infantil y que la vida real es mucho más que esas tardes jugando a ser mamás.
La sociedad actual nos ha llevado a postergar cada vez más la maternidad, ya que en nuestra mente siempre tenemos presente el querer ser independientes económicamente o cumplir metas académicas y laborales, por lo que sacrificamos en muchos casos las relaciones por el estudio y el trabajo. Por eso, no es raro ver cada vez más mujeres mayores de 35 años teniendo hijos, lo cual es impensable aún para muchas personas, ya que hay mitos sobre los riesgos que se corren al tener hijos tan ?viejas?. Gracias a los avances científicos y a las investigaciones, sabemos que esto no es cierto del todo cierto, y que por el contrario, cuando se decide tener hijos, hay que preparar el cuerpo y la mente, sin importar que edad se tenga.
Estar preparado para la maternidad es tan importante como ir a la universidad o tener la aptitud para comenzar un nuevo trabajo, pero le hemos restado valor y creemos que con cumplir con las citas médicas y leer sobre el tema podremos estar listos para este gran momento. Olvidamos que necesitamos el apoyo de las personas que nos rodean, ya sean nuestras parejas, padres, hermanos, e incluso algunos amigos; cada uno tiene una opinión diferente acerca de lo que hay o no hay que hacer, tanto en la gestación como en el parto y la crianza de nuestros hijos. Lo más difícil es lidiar con las opiniones de otras personas sobre lo bien o mal que hacemos las cosas, y peor aún, cuando algo ocurre se dan el gusto de decir ?te dije que eso no era así?.
La educación para el parto debe ser un tema primordial, no algo que debemos cumplir porque nuestro sistema de salud lo impone. Además, no se debe educar sólo a la madre, sino a todos los que la rodean para hablar el mismo lenguaje y lograr la armonía necesaria en este momento. Cuando se sabe qué va a pasar en el parto se puede estar más segura para afrontarlo, el desconocimiento incrementa la ansiedad, que de por sí, ya está incluida en la gestación y el parto, lo cual hace que aumente la adrenalina, activando la reacción de lucha o huida en el cuerpo; esto hace que el cuerpo de la mamá vuelva más lento el alumbramiento, llevando a partos más extensos, más complejos y generando mayores traumas a la mamá y a su bebé. Por lo tanto, estar informado sobre ese momento, ayuda a que la madre esté relajada, se sienta cómoda, respire tranquila, haga un buen ejercicio de pujo y logre vivir una experiencia plena de parto.
Otro aspecto que se debe tener en cuenta al ser madre es cuando se tiene al bebé en brazos; luego de que pasen todas las emociones de ver al bebé por primera vez, pensar en la lactancia, es un tema importante del cual nos muestran sus beneficios a corto y largo plazo, pero nos advierten que es doloroso y molesto. La mejor forma de decidir sobre la lactancia es estar informado, para ello, es necesario contar con información que esté comprobada científicamente, pues en internet tenemos acceso a miles de páginas, algunas con validez científica, otras con experiencias buenas o malas, lo cual puede ser información confusa o errada, que llegan a confundir.
Los primeros días con el bebé tienen una carga emocional muy alta, todos los que estamos alrededor de la madre nos sentimos felices, el bebé nos causa ternura y sentimos amor, queremos cuidarlo de la mejor manera posible, protegerlo. La madre hace un gran esfuerzo por mantenerse bien, siempre nos dijeron que al tener al bebé en brazos, todo valdría la pena, pero ella no se siente así, se siente confundida, un poco aturdida, tiene miedo y ansiedad por lo que le pasa al bebé y por lo que ella misma está viviendo. Para tranquilizar a todos, ella sonríe, aunque en la soledad llora casi todo el tiempo y algún despistado diagnostica ?depresión post-parto? porque eso fue lo que le pasó a ?la hija de una amiga de mi mamá?. Si bien es cierto que la depresión post-parto es real, su frecuencia no es tan alta como imaginamos, no es una enfermedad ?terrible?, si es diagnosticada y tratada a tiempo tiene buenas posibilidades recuperación. Hablar de depresión post-parto se convirtió en un tabú para la mayoría de las personas, la estadística nos habla que el 10% de las mujeres que dan a luz presentan esta psicopatología, y podría ser menor si comprendiéramos la necesidad de trabajar las emociones, no sólo en la gestación, sino en la vida.
Por otra parte, algunos casos tienen un desenlace diferente. Algunas madres pierden a sus hijos antes de tiempo, sea antes de nacer o poco tiempo después. Es una situación dolorosa para quienes lo viven y muchos prefieren no pensar en ello, como si eso evitara el problema. El duelo es una situación de dolor compleja para quien la vive y en especial cuando se tiene la vida y la muerte tan cerca. Vivir un proceso de duelo es necesario y requiere tiempo y esfuerzo. Tener ayuda adecuada es una de las mejores maneras de comenzar, no estar solo en esta situación y nuevamente, contar con las personas que se tienen alrededor.
En conclusión, la etapa más linda de la vida de una mujer será sin duda la maternidad y es cuando más quiere sentirse acompañada y apoyada por su entorno. Para lograr tener un buen proceso de gestación, parto, post-parto y crianza hay que estar informado y educarse sobre que se debe hacer, pero también es necesario contar con técnicas y herramientas que hagan de este momento más fácil y llevadero. Aprender a respirar, tomarse un momento para meditar, crear un mandala, hacer ejercicios de yoga o de mindfulness son algunas herramientas sencillas que complementan este proceso, todo esto en busca de darle a la madre bienestar y armonía en todos los procesos que vivirá en la maternidad.